Segundo dia de la limitación a 110Km/h.
Hoy he ido a trabajar en autobús. Aunque he tenido que madrugar media hora más para poder hacer trasbordo de autobuses y llegar a la misma hora a mi trabajo, he dejado el coche en el garaje. Y no lo he hecho por no pagar el aumento del precio de la gasolina, ni tampoco por la guerra civil en Libia, ni por que los radares están al acecho en cualquier tramo de las autovías y autopistas españolas, independientemente de la peligrosidad del tramo, solo porque el límite es a 110Km/h y hay que recaudar. Lo he hecho, por aportar mi granito de arena a un boicot que no será tal a las compañías petrolíferas y a aquellos dirigentes que no saben donde tienen su mano derecha, o como bien se lee no le pertenece, si quiera, dirigir su paso. Pero es que una cosa es no saber dirigir su paso, y otra hacer eses intencionadamente.
Hace unos días que oí al señor Campa diciendo que los españoles ahorramos demasiado. ¿Como? Resulta que si bajaramos dos puntos la tasa de ahorro de las familias, ayudaría a subir un punto el PIB. Vaya, pues parece que Alemania es referente en este sentido (el de la economía, no en el de la velocidad -allí no existe ningún Pere Navarro-), acercarnos al 16% de tasa de ahorro como en Alemania, ayudaría al avance en la economía española.
Deducción: Hay que gastar más y ahorrar menos para superar la crisis lo antes posible.
Después del consejo de ministros, en rueda de prensa, el señor Rubalcaba se complacía en anunciar la nueva medida anticrisis. Reducir a 110Km/h el límite de velocidad. Según él, el ahorro será de un 15%... ¡pero que maravilla! ¿como no se les ha ocurrido antes? Pero si llevamos en crisis ya tres años... Que pena que hace unos días el ministro de industria haya dicho que se va a ahorrar un 3% según TODOS los expertos... Aún reconociendo esto y contradecir al señor Rubalcaba (que parece no ser un experto), Miguel Sebastián dijo que todo esto lo hacían por los ciudadanos, que los 1.400 millones de euros los iban a ahorrar los ciudadanos y no la Hacienda Pública que obviamente va a perder dinero debido a los altos impuestos que pagamos con el combustible.
Si es que el afán de protagonismo del señor Navarro no tiene límites. Ya lleva algún tiempo diciendo que la velocidad mata. Nos lo dice hasta la saciedad. ¿Puede ser que cuanto más repita las cosas, más las asumamos? Ahora el señor Navarro ha encontrado definitivamente la excusa perfecta, si no, ¿por qué cuando se le pregunta por la efectividad de las medidas dice lo siguiente? "se ahorrará si los ciudadanos quieren y, si no quieren, pues no se ahorrará". Recuerden el eslogan, "No podemos conducir por ti", pero la verdad es que intentarlo, lo intentan.
Así que parece que estos señores o sus asesores, no pasaron del tema de la repetición en psicología. Una y otra vez nos repiten las cosas a fin de intentar introducir en nuestras mentes cosas que si pensaramos un poco contradiríamos inmediatamente, "no hay crisis", ahora "la crisis es mundial", "hay que ahorrar", ahora "hay que gastar", "la velocidad mata" y resulta que en Gran Bretaña ahora que están debatiendo en la cámara de los comunes el ampliar el límite... pues conducen todos locos, oiga... sinceramente: estoy hecho un lío.
Como conclusión y como he leido en algún comentario por internet, que paren España, que yo me bajo.
El hueco diverso
martes, 8 de marzo de 2011
Psicología básica I. La repetición.
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martes, 25 de enero de 2011
Cero muertos en 2020
A propósito de la noticia con la que el señor Pere Navarro (director de la DGT) nos ha obsequiado, he encontrado una carta de un conductor a dicho "señor".
Quería escribir algo sobre la noticia, pero creo que la carta lo dice bastante claro. No tiene desperdicio...
"Sr. Navarro,
Ya estoy cansado de su desfachatez.
En esta sociedad de castas, en la que unos (nosotros) somos los parias que con su trabajo (quien tiene la suerte de tenerlo) los mantienen a cuerpo de rey, y otros (ustedes) los que tiran de visa en sus comilonas; tienen pensiones vitalicias y, como hay que sobrellevar el peso de la púrpura, se pasan los límites de velocidad por el forro; son cazados cada día borrachos al volante; se lucran con sobresueldos y primas (usted, por ejemplo, lleva quince millones de pesetas, perdóneme, lo del euro aún se me atraganta, en una empresa pública de gestión de aguas, que ya me contará qué tiene que ver con la seguridad vial), ¿son ustedes de quienes tenemos que tomar ejemplo? Mal vamos, y peor terminaremos, porque esto no tiene remedio.
Lo suyo me toca muy de cerca, porque prácticamente vivo en el coche y duermo en pensiones de mala muerte, frías y con cucarachas, ya que el precio del combustible no me deja vivir mejor. Deje de jodernos, deje de apretarnos ¿Por qué tenemos que creerle, por qué tenemos que seguirle como si nos salvase la vida cada vez que cogemos el coche? Y aun me viene con “sueños de siniestralidad cero”, cuando casi la mitad de los accidentes son por distracciones, lo veo a diario, y no hay multa ni cárcel que acabe con eso; a lo mejor usted no se mató en coche porque cuando tuvo tal visión, esa ensoñación a lo Martin Luther King, esa ocurrencia de felpa revenida para dar un titular de prensa, dormitaba plácidamente en el asiento trasero de su Audi mientras su chófer reventaba cada radar por el que pasaba.
A usted, cuando lo pillaron en la televisión pasándose los límites de velocidad por la parte de su anatomía con la que calienta la poltrona, dijo que lo sentía. Pidió perdón. Yo no puedo, nadie puede, pero usted, ustedes, sí pueden. A ustedes todo les sale gratis, y, sobre todo, mentir y engañar. Y la prensa a seguir el juego, a reproducir y amplificar tanta mentira y tanto engaño, porque sabe que publicarán todas las memeces que salgan de su boca, porque el organismo que dirige se va a dejar en publicidad este año 2.500 millones de pesetas, casi todo el presupuesto del Ministerio del Interior, que en esto se ve lo importante que es para ustedes, los que gobiernan, los de Rubalcaba (ese de los gobiernos que mienten) la propaganda en seguridad vial.
Cero muertos en carretera, ¿pero de qué guindo se ha caído usted, señor Navarro? Cero muertos, y para eso, cómo no, tiene que poner más radares, seguir sacándonos el dinero del bolsillo, que la DGT es ya un órgano con tanta capacidad ejecutiva como la Seguridad Social, o Hacienda (¿no es eso lo que les dijo a los diputados cuando la nueva ley de recaudación vial?), y ya no le importa confesarlo, “me siento muy cómodo con los radares en las largas rectas de las autopistas”, justo en los sitios donde conducimos más seguros, donde tenemos visibilidad casi ilimitada, trazados limpios y asfalto en buen estado… Qué lástima que usted se subiese tan joven al coche oficial y aún no se haya bajado, porque si hubiera visto lo que yo en 30 años al volante no diría las tonterías que tanto le gusta decir.
Como esa otra de lo bonito que es ver ciervos cruzando las carreteras; en Soria, creo que fue, y no lo tiraron al mar porque les pillaba lejos. A usted la parecerá bonito, señor Navarro, yo vi salirse de la carretera un autobús escolar tras colisionar con una vaca en una carretera de Galicia, en la provincia de Lugo. Ahora me dirá que también le gustan mucho las vacas cruzando la calzada, qué buena la leche gallega y el queso de tetilla, y claro, Galicia también, qué bonita, sí, con sus brumas, sus lluvias, sus derrapes y sus salidas de vía… qué bonito circular por esas docenas de puntos negros, en Galicia, sí, pero también en Soria, en Zamora, en Cáceres, en Jaén, en Teruel… en toda la puta España que están ustedes arruinando. Eso sí, las autopistas y autovías llenas de radares, mientras casi tocamos a un punto negro por cada diez mil conductores, y se lo digo por lo dado que es usted a los números. Los mismos números que utilizó hace poco para decir que un radar en una carretera secundaria “no es rentable”, si, con esos números de rentabilidad va usted a acabar con los muertos en la carretera.
Yo de números no sé, apenas lo justo para advertir que, desde que usted manda en Tráfico, busco casi tanto los radares en la carretera como los embargos en mi cuenta corriente por multas que ni sé que tengo, y busco casi tanto también a la pareja de la Guardia Civil que me eche una mano antes al gato cuando pincho que a la cartera por llevar un piloto fundido (son 50.000 kilómetros al año, Pere, y esto pasa). Me gustaría volver a la Guardia Civil de antes, la que ayudaba, y ellos mismos ponen cara de póker mientras me dicen que me tienen que denunciar por reventar una rueda, sí, me sucedió hace un mes, un enorme bache y reventón. Contento de corazón cuando los vi llegar, me helaron el corazón cuando pusieron cara de circunstancias, “qué le vamos a hacer”, me dijeron… receta al canto, por conducción desatendida, por caerme de bruces en el bache que ustedes, los elegidos, tenían que haber arreglado hace años.
O como en el pueblo de mi mujer, donde tienen una carretera nacional hecha con el culo, con una curva imposible en la que todos los días se sale alguien. Así va a terminar usted, señor Navarro, con los muertos en la carretera. Eso sí, en esos siniestros, para ustedes, los de la DGT, la causa del accidente no es el trazado de la carretera, es la velocidad inadecuada. Si, velocidad inadecuada. Y de la suma de todas esas velocidades inadecuadas inventadas crea usted un dato estadístico falso, falaz, infame que dice que la mayoría de los accidentes se producen por “la velocidad”. Y volvemos al mantra de los radares, y volvemos a la cantinela de que necesita que los medios le compren el mensaje para dejar España con más radares que en toda Europa junta.
Señor Navarro, me tiene usted muy harto. Y, pese a ello, no me alegré cuando, para una vez que se baja del coche oficial y se sube a la motillo, se la pegó una fría mañana de invierno; la causa, se dijo, fue una placa de hielo. Para cualquier mensajero que pisase esa supuesta placa de hielo, esa misma mañana, la causa habría sido… sí, velocidad inadecuada, y al presupuesto para reflex y lucro cesante por incapacidad habría tenido que sumar la multa por haberse caído. Pero usted no, usted, que pertenece a la casta y no piensa renunciar jamás a ella no. Usted se cayó por una placa de hielo.
Cero muertos en 2020. No dejo de darle vueltas y me sonrío con rabia cuando paso por Despeñaperros, por una carretera que ustedes llaman “autovía”, o cuando viajo de noche y veo las discotecas a reventar de coches, o cuando los locos siguen haciendo sus locuras, cuando cada vez se aprende peor a conducir… Despierte de su sueño y quédese con su propaganda. Y métasela por donde le quepa. No me cuente usted mi vida.
P. G. R."
Pues me siento bastante identificado con el hombre este, ya que, como muchos sabréis, hago una cantidad ingente de kilómetros al año, y conozco la mayoría de situaciones a las que hace referencia.
¿Cero muertos en 2020? Por supuesto que es posible, sobretodo aumentando como aumenta el precio del carburante. A este paso, los desplazamientos se reducirán a cero al igual que los accidentes. Ahora bien, me gustaría ver lo que pasaría con tal situación, en la que la gente no use el coche, no pague peajes, no pague seguros, no compre coches, no pague impuestos y ellos no cobren las multas que cobran. Seguro que no comerían gambas rayadas de Dénia, ni viajarían en coches de lujo,...
Lo de los límites de velocidad y los radares es para dedicarles un apartado entero... ¿Alguien me puede explicar la diferencia que hay entre una autopista con tramos de hasta 5 carriles como sucede en la M40 y una carretera interurbana de doble sentido con metro y medio de arcén? Pues señores, en algunos tramos de la M40 o en la autovía que sale de Reus hacia Montblanc, el límite de velocidad es 100km/h. En una carretera interurbana de doble sentido con metro y medio de arcén, con la mitad de visibilidad que las citadas anteriormente, puedo circular a 119Km/h (genérica de la vía más 20Km/h para adelantar). ¿Quien lo entiende? Pues el que recauda de los radares puestos en las autopistas, porque en carreteras secundarias, "no sale rentable".
Por favor, refléxionemos un poco acerca de este tema y por favor, no seamos borregos y por lo menos hagámos uso del único derecho que aun nos queda. Quejarnos.
Quería escribir algo sobre la noticia, pero creo que la carta lo dice bastante claro. No tiene desperdicio...
"Sr. Navarro,
Ya estoy cansado de su desfachatez.
En esta sociedad de castas, en la que unos (nosotros) somos los parias que con su trabajo (quien tiene la suerte de tenerlo) los mantienen a cuerpo de rey, y otros (ustedes) los que tiran de visa en sus comilonas; tienen pensiones vitalicias y, como hay que sobrellevar el peso de la púrpura, se pasan los límites de velocidad por el forro; son cazados cada día borrachos al volante; se lucran con sobresueldos y primas (usted, por ejemplo, lleva quince millones de pesetas, perdóneme, lo del euro aún se me atraganta, en una empresa pública de gestión de aguas, que ya me contará qué tiene que ver con la seguridad vial), ¿son ustedes de quienes tenemos que tomar ejemplo? Mal vamos, y peor terminaremos, porque esto no tiene remedio.
Lo suyo me toca muy de cerca, porque prácticamente vivo en el coche y duermo en pensiones de mala muerte, frías y con cucarachas, ya que el precio del combustible no me deja vivir mejor. Deje de jodernos, deje de apretarnos ¿Por qué tenemos que creerle, por qué tenemos que seguirle como si nos salvase la vida cada vez que cogemos el coche? Y aun me viene con “sueños de siniestralidad cero”, cuando casi la mitad de los accidentes son por distracciones, lo veo a diario, y no hay multa ni cárcel que acabe con eso; a lo mejor usted no se mató en coche porque cuando tuvo tal visión, esa ensoñación a lo Martin Luther King, esa ocurrencia de felpa revenida para dar un titular de prensa, dormitaba plácidamente en el asiento trasero de su Audi mientras su chófer reventaba cada radar por el que pasaba.
A usted, cuando lo pillaron en la televisión pasándose los límites de velocidad por la parte de su anatomía con la que calienta la poltrona, dijo que lo sentía. Pidió perdón. Yo no puedo, nadie puede, pero usted, ustedes, sí pueden. A ustedes todo les sale gratis, y, sobre todo, mentir y engañar. Y la prensa a seguir el juego, a reproducir y amplificar tanta mentira y tanto engaño, porque sabe que publicarán todas las memeces que salgan de su boca, porque el organismo que dirige se va a dejar en publicidad este año 2.500 millones de pesetas, casi todo el presupuesto del Ministerio del Interior, que en esto se ve lo importante que es para ustedes, los que gobiernan, los de Rubalcaba (ese de los gobiernos que mienten) la propaganda en seguridad vial.
Cero muertos en carretera, ¿pero de qué guindo se ha caído usted, señor Navarro? Cero muertos, y para eso, cómo no, tiene que poner más radares, seguir sacándonos el dinero del bolsillo, que la DGT es ya un órgano con tanta capacidad ejecutiva como la Seguridad Social, o Hacienda (¿no es eso lo que les dijo a los diputados cuando la nueva ley de recaudación vial?), y ya no le importa confesarlo, “me siento muy cómodo con los radares en las largas rectas de las autopistas”, justo en los sitios donde conducimos más seguros, donde tenemos visibilidad casi ilimitada, trazados limpios y asfalto en buen estado… Qué lástima que usted se subiese tan joven al coche oficial y aún no se haya bajado, porque si hubiera visto lo que yo en 30 años al volante no diría las tonterías que tanto le gusta decir.
Como esa otra de lo bonito que es ver ciervos cruzando las carreteras; en Soria, creo que fue, y no lo tiraron al mar porque les pillaba lejos. A usted la parecerá bonito, señor Navarro, yo vi salirse de la carretera un autobús escolar tras colisionar con una vaca en una carretera de Galicia, en la provincia de Lugo. Ahora me dirá que también le gustan mucho las vacas cruzando la calzada, qué buena la leche gallega y el queso de tetilla, y claro, Galicia también, qué bonita, sí, con sus brumas, sus lluvias, sus derrapes y sus salidas de vía… qué bonito circular por esas docenas de puntos negros, en Galicia, sí, pero también en Soria, en Zamora, en Cáceres, en Jaén, en Teruel… en toda la puta España que están ustedes arruinando. Eso sí, las autopistas y autovías llenas de radares, mientras casi tocamos a un punto negro por cada diez mil conductores, y se lo digo por lo dado que es usted a los números. Los mismos números que utilizó hace poco para decir que un radar en una carretera secundaria “no es rentable”, si, con esos números de rentabilidad va usted a acabar con los muertos en la carretera.
Yo de números no sé, apenas lo justo para advertir que, desde que usted manda en Tráfico, busco casi tanto los radares en la carretera como los embargos en mi cuenta corriente por multas que ni sé que tengo, y busco casi tanto también a la pareja de la Guardia Civil que me eche una mano antes al gato cuando pincho que a la cartera por llevar un piloto fundido (son 50.000 kilómetros al año, Pere, y esto pasa). Me gustaría volver a la Guardia Civil de antes, la que ayudaba, y ellos mismos ponen cara de póker mientras me dicen que me tienen que denunciar por reventar una rueda, sí, me sucedió hace un mes, un enorme bache y reventón. Contento de corazón cuando los vi llegar, me helaron el corazón cuando pusieron cara de circunstancias, “qué le vamos a hacer”, me dijeron… receta al canto, por conducción desatendida, por caerme de bruces en el bache que ustedes, los elegidos, tenían que haber arreglado hace años.
O como en el pueblo de mi mujer, donde tienen una carretera nacional hecha con el culo, con una curva imposible en la que todos los días se sale alguien. Así va a terminar usted, señor Navarro, con los muertos en la carretera. Eso sí, en esos siniestros, para ustedes, los de la DGT, la causa del accidente no es el trazado de la carretera, es la velocidad inadecuada. Si, velocidad inadecuada. Y de la suma de todas esas velocidades inadecuadas inventadas crea usted un dato estadístico falso, falaz, infame que dice que la mayoría de los accidentes se producen por “la velocidad”. Y volvemos al mantra de los radares, y volvemos a la cantinela de que necesita que los medios le compren el mensaje para dejar España con más radares que en toda Europa junta.
Señor Navarro, me tiene usted muy harto. Y, pese a ello, no me alegré cuando, para una vez que se baja del coche oficial y se sube a la motillo, se la pegó una fría mañana de invierno; la causa, se dijo, fue una placa de hielo. Para cualquier mensajero que pisase esa supuesta placa de hielo, esa misma mañana, la causa habría sido… sí, velocidad inadecuada, y al presupuesto para reflex y lucro cesante por incapacidad habría tenido que sumar la multa por haberse caído. Pero usted no, usted, que pertenece a la casta y no piensa renunciar jamás a ella no. Usted se cayó por una placa de hielo.
Cero muertos en 2020. No dejo de darle vueltas y me sonrío con rabia cuando paso por Despeñaperros, por una carretera que ustedes llaman “autovía”, o cuando viajo de noche y veo las discotecas a reventar de coches, o cuando los locos siguen haciendo sus locuras, cuando cada vez se aprende peor a conducir… Despierte de su sueño y quédese con su propaganda. Y métasela por donde le quepa. No me cuente usted mi vida.
P. G. R."
Pues me siento bastante identificado con el hombre este, ya que, como muchos sabréis, hago una cantidad ingente de kilómetros al año, y conozco la mayoría de situaciones a las que hace referencia.
¿Cero muertos en 2020? Por supuesto que es posible, sobretodo aumentando como aumenta el precio del carburante. A este paso, los desplazamientos se reducirán a cero al igual que los accidentes. Ahora bien, me gustaría ver lo que pasaría con tal situación, en la que la gente no use el coche, no pague peajes, no pague seguros, no compre coches, no pague impuestos y ellos no cobren las multas que cobran. Seguro que no comerían gambas rayadas de Dénia, ni viajarían en coches de lujo,...
Lo de los límites de velocidad y los radares es para dedicarles un apartado entero... ¿Alguien me puede explicar la diferencia que hay entre una autopista con tramos de hasta 5 carriles como sucede en la M40 y una carretera interurbana de doble sentido con metro y medio de arcén? Pues señores, en algunos tramos de la M40 o en la autovía que sale de Reus hacia Montblanc, el límite de velocidad es 100km/h. En una carretera interurbana de doble sentido con metro y medio de arcén, con la mitad de visibilidad que las citadas anteriormente, puedo circular a 119Km/h (genérica de la vía más 20Km/h para adelantar). ¿Quien lo entiende? Pues el que recauda de los radares puestos en las autopistas, porque en carreteras secundarias, "no sale rentable".
Por favor, refléxionemos un poco acerca de este tema y por favor, no seamos borregos y por lo menos hagámos uso del único derecho que aun nos queda. Quejarnos.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Juez y parte
Ley Economía Sostenible.
Parece increíble que a estas alturas de civilización, todavía estemos debatiendo y preocupados por la censura y la coartación de la libertad de derechos a la que podemos ser sometidos si algún día deciden aprobar dicha ley en el congreso.
Y es que, grande es el pastel, pero muchos son los que quieren tener parte. Y como bien se dice, el que parte y reparte se lleva la mayor parte. A mi modo de ver, pues he estado escuchando diversos medios de comunicación durante estos últimos días a propósito de la votación sobre la “Ley Sinde”, esta no hace más que destrozar las bases de cualquier estado de derecho. Pero me pregunto, ¿acaso no se hizo ya con la ley en contra de la violencia de género? No pretendo divagar, pero resulta que, ¿qué fue de aquello de, inocente hasta que se demuestre lo contrario? ¿Desde cuándo se ha podido acusar a alguien sin pruebas? A esto se le llama, trasladar la carga de la prueba al denunciado. Yo que tengo mucha imaginación, pienso, ¿podría llegar el día en que mi vecino me acuse de robar en su casa y que me detengan sin ninguna prueba?
Bueno, pues prácticamente eso es lo que pasaría. Se crea una comisión (ojo, no judicial), que cierran, por ejemplo mi blog, porque dicen que he introducido un link a una descarga que vulnera los derechos de autor y resulta que ahora tengo que interponer un recurso judicial para que un juez determine si el blog está bien cerrado o no.
Pero como diría Jack el Destripador, vamos por partes:
Un autor o particular, pone una demanda sobre un link de la página en cuestión.
Una comisión formada por un representante del ministerio de cultura, otro representante de los usuarios y un juez de “reconocido prestigio” determinan si en efecto, se vulnera la propiedad intelectual.
Si el propietario no elimina el contenido “ilegal”, la comisión dispondrá de 4 días para determinar el cierre de la web.
Meno mal que una vez cerrada la web, el propietario puede interponer un recurso para que un juez decida si el cierre es merecido o no.
Llegados a este punto, ¿cual es el peligro?
Bueno, hay varios:
El primero, resulta de lo que en realidad se decide sobre el recurso. La ley dice textualmente:
La sección podrá adoptar las medidas para que se interrumpa la prestación de un servicio de la sociedad de la información o para retirar los contenidos que vulneren la propiedad intelectual por parte de un prestador con ánimo de lucro, directo o indirecto, o de quien pretenda causar un daño patrimonial.
¿Alguien me puede decir cómo interpretar eso de directo o indirecto? ¿daño patrimonial? La interpretación de estos parámetros es de tal ambigüedad que a un juez le costaría no dar la razón al ministerio de cultura.
Además, no se juzgará la legitimidad de los contenidos de la página, sino que se juzgará si la eliminación de los enlaces anulan los derechos fundamentales de la libertad de expresión del propietario de la página. Por poner un ejemplo, yo pongo un link a contenido protegido y como eliminar mi página con mi link, no perturban la libertad de expresión, no tienen por qué devolverme la web.
El segundo, parece que el hecho de que haya un representante de los usuarios o internautas en la comisión, no garantiza la objetividad del resultado en la comisión, porque será el propio ministerio quien decida la persona más afín a sus intereses para ocupar el puesto. Esto mismo es de aplicación al puesto del “juez de prestigio”…
Y tercero, y por si todo esto había sido poco… resulta que hay una diferencia con respecto a la ley en contra de la violencia de género. En ésta, si el recurso del acusado prospera y gana porque aporta pruebas que demuestran su inocencia (ya hemos dicho que esto es algo inconstitucional, puesto que las pruebas han de demostrar indicios de culpabilidad antes de acusar…), las costas del proceso corren a cargo del denunciante. Pero en este caso no, en la “Ley Sinde”, es el autor o usuario, el que denuncia, pero es el ministerio quien paga las costas en caso de que se haya cerrado la web injustamente… sabéis quien va a realizar la mayoría de las denuncias, ¿no? Empieza por S y acaba por GAE.
Así que me hace gracia cuando he escuchado eso de que las descargas de libros o videos o música, es robar… También me hace gracia cuando veo a actores, directores, músicos y autores defendiendo el socialismo y denunciando el capitalismo americano, cuando luego hacen carrera allí...
He oído cosas como: “Si consideras coger un libro de la estantería de una tienda sin pagar como un delito, ¿por qué no haces lo mismo con las descargas de internet?”
Vamos a ver, mi visión del asunto es que, desde tiempos inmemoriales, la gente ha sido libre de coger un libro de una estantería para disfrutar de su lectura y después volver a dejarlo en la misma estantería para que otro pueda hacer lo mismo. A eso lo llaman Biblioteca. ¿Por qué no es lo mismo en internet? Yo me compro un libro, y se lo dejo a mi mujer para que también lo lea. ¿Es esto un delito?
La impresión que me da, es que al final, lo que importa es el dinero. Históricamente, los músicos, trovadores, escritores, en general, autores, han sido gente con pocos recursos económicos. Gente a los que se ha admirado por su devoción a lo que hacen. Hoy no. Hoy, el chaval que se monta un grupo con sus amigos, es porque quiere llegar a tener tanta pasta como los Rolling o U2 de turno. Porque, por lo menos, tendrá casas en Miami y en Ibiza, saldrá por la tele y será famoso.
¿Y que pasa con esos miembros de la SGAE? ¡Ay, amigo! Los de la SGAE sí que se lo han montado mal y de ahí tenemos páginas y páginas que rellenar. Pero lo que no es lógico es que me cobren un canon en cualquier dispositivo de almacenaje para compensar los daños que hacemos a los autores cuando copiamos su trabajo, y que luego me digan que copiar su trabajo es ilegal. ¿Acaso no es ilegal un impuesto sobre un acto ilegal? Es como si me dicen que entrar en la autopista es ilegal, pero cuando voy y lo hago, primero, me cobran el peaje, y después me multan.
Desde luego, nadie dijo que legislar fuera fácil, pero lo que no es para nada fácil es juzgar cuando se es, juez, y parte.
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